La rescatamos y la convertimos a mano en una vela de cera vegetal. Dejamos el corte del vidrio a la vista: la prueba de que esto se rescató, no se fabricó.
Perfectos imperfectos
Es grueso, pesado y aguanta lo que le eches. Nos parecía absurdo mandarlo a triturar cuando sirve perfectamente como vaso durante muchos años más.
Así que en vez de fabricar un vaso nuevo, usamos uno que ya existe. Y como el vidrio de cada botella es distinto, no hay dos velas iguales. Esa es la gracia.

El culo de botella no lo escondemos: lo dejamos visible en la base de cada vela. Es la huella del vidrio original y la prueba honesta de que esto fue, un día, una botella de vino. No imitamos la sostenibilidad. La enseñamos.

Sale de una botella magnum, la grande. El doble de cera y muchas más horas de luz, numerada a mano una a una. Para cuando el regalo tiene que notarse.
Conocer la MagnumDetalles para invitados y centros de mesa. Si guardáis la botella del brindis, la usamos.
Un regalo que no es otra taza con el logo. Etiqueta personalizada y, si queréis, con vuestras propias botellas.
Convertimos las botellas de tu bodega en su propia vela. Tu historia, tu vidrio, tu marca.

La de vuestra boda, la de aquella cena, la que guardas y no sabes por qué. Nos la mandas y te la devolvemos convertida en vela, con la fecha o el nombre que nos digas.
Desde 30 € · Ver cómoBodegas y empresas que ya han convertido sus botellas en su propia vela.

Empezamos en la universidad, en Barcelona, cortando botellas que al principio no salían bien. Aprendimos despacio, con calma, hasta convertirlas en velas dignas de la botella que las vio nacer.
No queríamos fabricar mucho. Queríamos hacerlo bien.
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